Cuando una cinematografía es golpeada, toda Iberoamérica responde
El cine tiene la extraordinaria capacidad de preservar la memoria de los pueblos. Pero detrás de cada película existen personas que dedican su vida a imaginar historias, construir imágenes, registrar la realidad y convertir la cultura en patrimonio. Hoy son esas personas quienes necesitan de nosotros.
Han pasado varias semanas desde los terremotos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio de 2026. Aunque la atención mediática internacional ha comenzado a desplazarse hacia otras noticias, miles de familias continúan enfrentando las consecuencias de una tragedia que también golpeó profundamente a la comunidad audiovisual venezolana. Realizadores, productores, técnicos, actores, trabajadores independientes, exhibidores, docentes y numerosos profesionales vinculados al cine han visto afectadas sus condiciones de vida y de trabajo.
Frente a esta realidad, la Federación Iberoamericana de Academias de Artes y Ciencias Cinematográficas (FIACINE) ha decidido actuar. No únicamente como una organización que reúne academias nacionales, sino como una comunidad que entiende que la cultura también se construye desde la solidaridad.
Por iniciativa conjunta de las quince academias que integran la Federación y en estrecha coordinación con la Academia Venezolana de Cine, FIACINE pone en marcha una campaña internacional de recaudación de fondos a través de Vaki, con el propósito de brindar apoyo económico a los trabajadores del sector audiovisual venezolano más afectados por la emergencia. Cada aporte representa mucho más que una donación. Representa la decisión de proteger a quienes han hecho posible una de las cinematografías más valiosas de nuestra región.
Porque el patrimonio cinematográfico de un país no está formado únicamente por sus películas. También está formado por las personas que las escriben, las producen, las interpretan, las iluminan, las editan y las hacen llegar a millones de espectadores.
Durante décadas, Venezuela ha enriquecido la historia del cine iberoamericano con obras como Oriana, de Fina Torres; Pelo Malo, de Mariana Rondón; y Desde allá, de Lorenzo Vigas, demostrando la enorme capacidad del cine venezolano para dialogar con el mundo desde historias profundamente humanas. Ese legado merece ser protegido ayudando a su comunidad audiovisual afectada por los terremotos.
Por ello, FIACINE invita a instituciones culturales, festivales, plataformas, empresas, profesionales del audiovisual y ciudadanos de toda Iberoamérica a sumarse desde hoy a esta iniciativa. La Vaki oficial ya se encuentra habilitada y cualquier persona puede realizar su aporte.
Simultáneamente, FIACINE y la Academia Venezolana de Cine desarrollan un proceso de identificación de los trabajadores del sector más afectados por la emergencia, con el fin de garantizar que los recursos lleguen, de manera transparente y responsable, a quienes hoy enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad. La solidaridad también necesita organización. Y la confianza también se construye con transparencia.
Foto: AP Photo/Ariana Cubillos
“Nuestras raíces, nuestros ojos”: proteger el cine venezolano también significa seguir viéndolo
La reconstrucción de una cinematografía no termina cuando concluye una campaña solidaria. También requiere que sus películas continúen viajando, que sus autores sigan siendo descubiertos y que nuevas generaciones encuentren en ellas un espejo donde comprender la historia, la identidad y la sensibilidad de un país.
Con esa convicción, la segunda edición de la Muestra de Cine Iberoamericano “Nuestras raíces, nuestros ojos”, que cuenta con el apoyo de EGEDA Colombia y EGEDA Chile, tendrá un énfasis especial en el cine venezolano. La programación reunirá largometrajes y cortometrajes, estos últimos de nuevo con el apoyo curatorial de el Universo BOGOSHORTS, que permitirán al público iberoamericano recorrer distintas generaciones, estilos y miradas de una cinematografía indispensable para comprender el desarrollo del cine en nuestra región.
Más que una retrospectiva, será un acto de reconocimiento. Un espacio para recordar que el cine venezolano ha acompañado la construcción cultural de Iberoamérica durante décadas y que hoy merece, más que nunca, seguir siendo visto, compartido y celebrado.
En las próximas semanas FIACINE anunciará la programación completa de esta segunda edición.

Porque el cine no solo conserva la memoria de los pueblos. También demuestra que, incluso en los momentos más difíciles, somos capaces de reconstruirnos juntos.
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